martes, 23 de mayo de 2017

Importancia de la comunicación docente en la Educación Virtual

Extraído de: Martínez, N, Ruiz y Galindo, R. (s.f.) Habilidades y estrategias docentes para comunicación afectiva y efectiva en los procesos de aprendizaje en ambientes virtuales.

 



La educación virtual, exige una comunicación constante a través de la interacción recíproca y frecuente entre educador y educandos, para contrarrestar el posible aislamiento que experimentan algunos de los participantes y propiciar el intercambio, dialogo, reflexión y construcción del conocimiento.

La intención de esta comunicación es lograr establecer un diálogo significativo entre las partes, promover la responsabilidad por el propio aprendizaje y construirlo en escenarios sociales donde la colaboración y la afectividad son básicas. 

En un entorno virtual, la escritura es el instrumento fundamental con el que llevaremos a cabo la mayor parte de la tarea docente. El texto escrito es el instrumento que nos permite llevar a cabo las funciones educativas más habituales y crear un ambiente favorable a la comunicación, el debate, la colaboración y el intercambio de ideas para construir conocimiento.

El apoyo que brindan los docentes es de gran valor en facilitar el proceso de aprendizaje.  Muchas veces no se le da la importancia suficiente a este hecho que puede ser la base del éxito. Este rol consiste y tiene una doble función: desarrollar mediaciones pedagógicas tecnológicas, así́ como establecer procesos de comunicación motivacional con sus estudiantes.


El alumno necesita saber que alguien lo guía y sobretodo, que lo haga sentir que no está́ solo, que alguien lo acompaña.

miércoles, 3 de mayo de 2017

Relaciones entre las ciencias de la complejidad y la educación: poiesis en el devenir de los aprendizajes en el siglo XXI. (1era parte)


El mundo se parece cada vez menos a una máquina, y cada vez más a un pensamiento.  Sir James Janes.

Para cada problema complejo, existe una respuesta que es clara, simple y equivocada. H.L.Mencken



1.- Contextos cambiantes y reduccionismo mecanicista

El informe de la UNESCO (2015), Repensando la Educación: hacia un bien común global, analiza el futuro de la educación en el marco de las aspiraciones de desarrollo sostenible que las Naciones Unidas; y consecuentemente la humanidad, nos hemos impuesto cumplir colectivamente para el año 2030.  En este tiempo, se pretende avanzar significativamente en la atención de varios problemas   alcanzar logros globales relevantes que reduzcan la inequidad a pesar del crecimiento económico,  la violencia socio política religiosa, la degradación ambiental y el crecimiento urbano facilitadora de desastres naturales, patrones de consumo que exacerban el cambio climático, así como las limitaciones de acceso al sistema educativo en todos sus niveles,  de forma que propicie y favorece la sostenibilidad, entre otros problemas globales que se entienden, complejos y complicados.   Se ubican a la educación y al aprendizaje, en constante cambio e interacción de individuos y colectivos ansiosos y demandantes de formas diferentes de abordar sus necesidades de adaptación y respuesta a las oportunidades, los retos y dilemas de prever y transformar el futuro desde una posición humanística más amplia, más colectivamente responsable y más holística, consecuencia de alternativos sistemas de conocimiento y nuevas fronteras en ciencia y tecnología. 

La Universidad para la Cooperación Internacional considera que su reto futuro se relaciona justamente con re-definir un modelo educativo que le permita como institución y a sus estudiantes; en su rol de extensionistas de un marco de conocimiento y de acción, desarrollar nuevos profesionales con las competencias requeridas para facilitar, incidir y liderar los cambios necesarios en el pensamiento, prácticas y conductas de la sociedad donde interactúan,  a través de un ejercicio profesional más consciente de las realidades colectivas como las descritas y de las acciones requeridas para mitigarlas.   En nuestra pretensión de analizar la visión estratégica de la UCI desde la complejidad y el holismo, se hacen necesarias algunas puntualizaciones conceptuales sobre el alcance de estas dos bases de conocimiento que nos permitan correlacionar el análisis siguiente.

Es común que, en el análisis multifactorial y multidimensional de la realidad actual y de sus implicaciones futuras, se quiera explicar o criticar el objeto de investigación desde una aproximación reduccionista tradicional, que cuando deja de ser sencilla de explicar, es catalogada como compleja, en tanto razón de dificultad, limitación conceptual, generalización o punto de fuga.  

2.- La necesidad de “mirar con otros ojos” la modernidad

En la curva de aprendizaje a la que se ha visto confrontada la humanidad, destacan eventos y épocas que le han permitido en su conjunto desarrollar nuevo conocimiento científico, influenciado por los cambios y mejoras habilitadas por el efecto acelerador y compactador de la tecnología: donde cada herramienta ha sido mejorada y sustituida por otra por lo general más especializada en ciclos cada vez más cortos de tiempo. (Kurzweil, 2000). Ya no basta con tratar de visualizar esos cambios en las transiciones de la era agrícola a la industrial, a la de la información y hasta la que vivimos actualmente relacionada con la gestión del conocimiento propuesta en el libro de la Tercera Ola de Toffler.  Se hace necesario ahondar en sus marcos conceptuales y epistemológicos para identificar sus adicionales contribuciones y comprender que la razón de suficiencia en el conocimiento científico planteado por la física clásica no estaba necesariamente agotada como lo planteaba Kelvin y otros físicos hacia el segundo cuarto del siglo XIX con su crítica al fracaso por no poder determinar la existencia de una hipotética sustancia denominada éter y las limitaciones en las explicaciones sobre la fuente generadora del efecto fotoeléctrico.  Lo que Lord Kelvin no anticipó fue que en la insistencia de explicar estos fenómenos se estaba dando paso a una nueva concepción de la física y consecuentemente de todas las ciencias, habilitante de un espacio elástico en constante movimiento unido a un elástico tiempo también, así como, el cuerpo negro electromagnético era un espacio lleno de electrones sin ubicación ni velocidad previamente existentes. (Gonzales de Alba, 2002)

Sin lugar a dudas, esta condición ha hecho que durante la segunda mitad del siglo XIX y en los inicios del siglo XX, se desarrollaran más invenciones científicas, teorías y leyes emergentes de lo que la humanidad en su conjunto había hecho a lo largo de su historia.  Esta inconmensurable producción que se extiende a nuestros tiempos actuales, se da no sólo por el interés en escrutar, validar  y comprobar las teorías existentes y los aparentes cabos sueltos que el conocimiento aceptado como válido y verdadero habilitan a la luz de los paradigmas científicos, sino por la serie de alternativas metodológicas y de campos de investigación adicionales a la teoría mecánico reduccionista de Newton, habilitada por los recién llegados jóvenes científicos;  como lo fuera el caso del quantum de Planck, la relatividad de Einstein, la mecánica cuántica de Heisenberg, y muchos otros más, cuyos cuerpos de conocimiento ha venido generando revoluciones en el pensamiento que hacen discontinua la supuesta tendencia acumulativa del progreso científico, la incorporación de nuevos lenguajes y de taxonomías ontológicas, con lo que se reescribe contantemente la historia. (Kuhn, 2008)
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Najmanovich (2005) contrasta nuestra sensación de comodidad con el concepto de realidad que vivimos, porque nuestra concepción y percepción del mundo y de nosotros mismos está en plena transformación.  Argumenta la autora, que no es que haya perdido su capacidad de “real”, pero ahora el término ya no significa lo mismo.  Gracias al desarrollo tecnológico científico y sus impactos, dejó de ser única, eterna, esencial e inmutable, para convertirse en una configuración fluida, en constante transformación, colectiva, plural y entramada.
Las relaciones recíprocas entre realidad, lenguaje y conocimiento, sujeto-objeto, público–privado, individual-social, yo-otro, teoría-praxis, están en jaque.  Se hace imperioso producir nuevos sentidos, crear cartografías que nos permitan navegar la condición contemporánea… El yo cartesiano ya no es apto como sujeto de pensamiento, en la era de Internet pensar es claramente una actividad en red que no procesa conocimientos, sino que engendra sentidos en una dinámica vincular. (Pp. 14)

3.- ¿Qué son las ciencias de la complejidad?

Error común entre quienes formados en la escuela reduccionista no logran concebir el mundo desde puntos de vista distintos y alternativos al mero análisis por definición fragmentador, divisor, segmentador. (Maldonado, 2006)  El reduccionismo, gracias al trabajo de Descartes, Newton o Smith entre otros, nos mostró la existencia de leyes naturales que dominaban la actividad humana, pero como lo expresa Satell (2016), a pesar de que gracias a esa comprensión la humanidad logró grandes avances y prosperidad, manifestados en el desarrollo científico tecnológico actual, las creaciones no sólo han escapado a nuestro control, sino que también desafían nuestra comprensión, exponiendo las limitaciones de nuestros propios modelos  Es en esta nueva dimensión, donde surge la complejidad como la alternativa parar abordar estas limitaciones con renovados ojos y con una necesidad de gestar nuevas cartografías de conocimiento y sobre todo,  nuevas formas de cartografiar. (Najmanovich, 2008)

Como lo postula Maldonado (2006), la complejidad no es una ampliación de la simplicidad, ni mucho menos es una complicación.  Un fenómeno es complejo cuando no puede ser reducido a rasgos individuales o no puede resumirse en una palabra maestra, que no puede retrotraerse a una ley, que no puede referirse a una idea simple aislada.  Las ciencias de la complejidad trabajan exactamente con aquellos fenómenos, espacios, problemas y fenómenos de los cuales, por las razones que sea, la ciencia normal no se ocupa, con aquellos extremos de frontera que son descartados por los tradicionales métodos o herramientas de análisis porque no encajan. Najmanovich (2008,132)  postula que las leyes básicas que hemos venido escrutando, explicando y desarrollando han develado fuentes alternas de tratamiento del conocimiento y del mundo, incluidos nosotros en él, más similares con ecosistemas biológicos que con máquinas lógicas, evolucionando por tanto hacia una perspectiva de redes interactivas, dinámicas y multidimensionales capaces de producir y crear en y a través de interacciones transformadoras, sacando provecho de las excepciones y las singularidades de frontera.    Es un sistema que aprende y posee la capacidad de adaptarse. 

Un sistema se concibe complejo, cuando posee las siguientes características:
  • Es auto-organizado: las acciones de los sistemas o los componentes surgidos de agentes autónomos se entrelazan y correlacionan.
  •  Las unidades complejas emergen de propiedades que exceden los rasgos y capacidades sumados de los agentes individuales, pero estas cualidades y habilidades trascendentes no dependen de los organizadores centrales ni de las estructuras de gobierno globales;
  •  La información es intercambiada entre las interrelaciones de los componentes asociados antes que de controles centralizados.
  • Las formas complejas son abiertos

La transversalidad propuesta por la complejidad en tanto diversidad permite perfilar una actitud hacia la investigación, en donde se entiende que los investigadores proviniendo de diferentes entornos disciplinarios e incluso con agendas distintas están lo suficientemente informados las perspectivas e innovaciones de los otros, que les permiten trabajar juntos como colectivo.    La complejidad es un activador de redes por definición.   

 Referencias
Frei Beto (1988). La obra del artista: una visión holística del universo.  México: Ediciones Barbarroja.


Gonzales de Alba, L. (2002) El burro de Sancho y el Gato de Schrödinger:  un paseo al trote por 100 años de física cuántica y su inesperada relación con la conciencia.  México: Paidós.

Khun, T. (2008) La estructura de las revoluciones científicas. [KINDLE]
Najmanovich, D (2005).  El juego de los vínculos. Subjetividad y red social: Figuras en mutación. Buenos Aires: Editorial Biblos.

Najmanovich, D (2008).  Mirar con nuevos ojos: Nuevos paradigmas en la ciencia y el pensamiento complejo.  Buenos Aires: Editorial Biblos.

Satell,  (2016).  Like It or not, Complexity Is something we can no longer ignore. Available at http://www.forbes.com/forbes/welcome/?toURL=http://www.forbes.com/sites/gregsatell/2016/09/09/like-it-or-not-complexity-is-something-we-can-no-longer-ignore/&refURL=https://www.google.com/&referrer=https://www.google.com/

Snyder, S. (2013), “The Simple, the Complicated, and the Complex: Educational Reform Through the Lens of Complexity Theory”, OECD Education Working Papers, No. 96, OECD Publishing. http://dx.doi.org/10.1787/5k3txnpt1lnr-en
Kurzweil, R (2000) The age 
  Género y Diversidad: reflexiones para incentivar una renovada conciencia de las diferencias para el fundamento de una política institucional.
 Glauco Ulises Quesada R.,  Marzo, 2017



Resumen 
El presente trabajo tiene por objetivo identificar y asociar elementos conceptuales que subyacen en el marco de conocimiento sobre desarrollo humano, género y diversidad, con los que proponer a partir del análisis de los  impactos que sobre los grupos más vulnerables tiene la historia de opresión generada por el colonialismos y de comprender los elementos justificantes de su existencia, se deriven un marco general para la elaboración de una política sobre género e inclusión para una Universidad Privada.

Palabras clave: Complejidad, género, diversidad, nueva conciencia

1.- El abordaje de un problema complejo
Lo que nos hace falta comprender no es la cultura
excluyendo la naturaleza, no es el espíritu excluyendo
el cerebro; por el contrario, no podemos comprender
nuestra naturaleza si excluimos nuestra cultura, nuestro
cerebro si excluimos nuestro espíritu; nos hace falta
concebir la “unidualidad” compleja de nuestro ser
natural-cultural, de nuestro cerebroespíritu, nuestra
realidad a la vez natural y metanatural. Edgar Morin.

El informe sobre Desarrollo Humano 2016 publicado por el PNUD (2017) ofrece un panorama general de logros y avances en ciencia, tecnología, desarrollo económico y otros indicadores que hablan de progreso y desarrollo, pero también de los desafíos y obstáculos que afrontan las sociedades de los países pobres; como nosotros los países latinoamericanos, para incorporar a la realidad de nuestras sociedades, comunidades y grupos, los beneficios de esos avances, a los que accedemos de forma más que diferenciada y en muchos casos de las que hemos sido explícitamente excluidas, ampliando en consecuencia las brechas de las carencias humanas, la desigualdad y los constructores de los nuevos espacios de vulnerabilidades, como las afectaciones y las migraciones por cambio climático, las epidemias o el extremismo violento.

Las mujeres y las niñas, las minorías étnicas, los pueblos indígenas, las personas con discapacidad y los migrantes de nuestros países latinoamericanos son algunos de los grupos que enfrentan la cotidianidad de ver constantemente reducidas e incluso privadas sus capacidades reales de acceder consecuentemente a las dimensiones básicas del desarrollo humano, condiciones que se exacerban en tiempo de conflicto o desastre (Federación Internacional de Cruz Roja y Media Luna Roja, 2013) haciendo necesario que el análísis potenciador de las búsqueda de realaciones no sólo considere las diferencias  de sexo como el elemento generador de las diferencias, sino que sea uno más de los elementos a considerar a la hora de abordar la problemática desde una perspectiva más amplia, donde género no es solo sexualidad y que dónde género no es necesariamente  sinónimo de diversidad.

A pesar de los avances que al respecto las sociedades contemporáneas vienen obteniendo en épocas recientes, la  proliferación de cantidades abrumadoras de campañas, iniciativas políticas, sociales y académicas, de toneladas de información y de investigación científica sobre la aplicación del discurso a las distintas realidades de nuestros países, los temas de género y diversidad siguen acumulando persistentes deudas históricas y promesas incumplidas, en medio de contextos económicos, políticos, ambientales y sociales cada vez más vulnerables, menos equitativos, más violentos  y más complejos, con repercusiones que afrentan el bienestar de las generaciones presentes y futuras.

Son innegables los avances en la incorporación conceptual y de buenas prácticas  sobre género e inclusión en el  inconsciente colectivo en diferentes sectores de la sociedad;  incluso modificando marcos jurídicos, de gestión pública, tradiciones y códigos locales; que aunque significativos y loables,  brindan una falsa sensación de conformidad y cumplimiento, que no son suficientes para compensar una historia y una cotidianidad marcada de inequidad, irrespeto y explotación abusiva de unos sectores sobre otros.  Estos sectores simplemente replican patrones heredados de conducta, en una u otra dirección, aprendidos para materializar prácticas prevalentes desde los tiempos colonialistas promotoras de la dominación, la competencia y el abuso del poder, facultadas por sus muchas veces convenientemente asumidas potestades de Imperium; recientemente más comúnmente conocida como globalización, seguridad interna, política económica o desarrollo humano.

En estos tiempos que corren; millones de mujeres, personas con discapacidad, ancianos, divergentes sexuales, migrantes, entre otras poblaciones, alrededor del mundo sufren los efectos  e impactos de la aplicación de estas prácticas,  que en opinión de Suárez (s.f) ubican estos grupos vulnerables a los márgenes de los sistemas económicos y políticos globales, víctimas del racismo gestor y perpetuador de las desigualdades socioeconómicas, creadoras “de mayor pobreza, más responsabilidades, nuevas formas de migración y nuevas formas de control y violencia.

Con esto en mente, el propósito del presente trabajo es retomar los aspectos esenciales detrás de la construcción de las diferencias de género y equidad a las que no enfrentamos, interrogándonos al respecto de ¿Cómo y por qué han sucedido estas diferencias? Y ¿Cuáles son las necesarias distinciones esenciales entre los principales términos para favorecer su comprensión?  desde cuyas respuestas intentaremos abordar el reto de recomendar, desde una posición tan neutral como sea posible, una serie de pautas para elaborar una política interna Institucional para abordar y colectivamente aprender sobre las implicaciones que tiene sobre la convivencia incuso sobre el modelo educativo institucional, la atención en específico de estas cuestiones.  
Buscando la respuesta a estas preguntas, pretendemos contribuir a fundamentar los alcances y los énfasis de una política institucional, así como facilitar un entendimiento común de los involucrados de aquellos conceptos esenciales típicamente manipulados y llevados a extremos de interés, con el que podamos favorecer el adecuado manejo y fortalecimiento de las relaciones, garantes de la apropiación de nuestra propia construcción.   

2.-  El contexto de un problema de implicación global
La necesidad de abordar de una manera más integral, las cuestiones relacionadas con género y diversidad, ya no son solamente una cuestión de moda intelectual o ideología política.  El abordaje supone la adopción de decisiones a todo nivel que inciden en la racionalidad, el contexto político económico, la cultura, el lenguaje e incluso los sistemas educativos, en pos de complementar esa nueva conciencia que nos estamos planteando en todas las cosas por tratar de asegurar la promesa del futuro común planteado por el desarrollo sostenible y el retomar los espacios de solidaridad, protección y mutua ayuda de las sociedades, consecuencia de los peligros efectos que tiene en opinión de Boff y Muraro (2004) la incontrolable e imprevisible aceleración histórica y tecnológica por la que atraviesa la humanidad.

Siguiendo con los datos globales proporcionados por el Informe de Desarrollo Humano (PNUD, 2017) sobresalen las estadísticas sobre el impacto que tienen sobre la educación, el empleo, los puestos administrativos y políticos las oportunidades y el empoderamiento para desarrollar el potencial de las mujeres, variables como la discriminación, explotación, privaciones y exclusión.  Algunos datos de referencia derivados del citado informe son: 
  • En 100 países  se les impide cursar ciertas carreras sólo por su género.
  • En 32 países los procedimientos para obtener pasaporte son distintos a los aplicables a los hombres.
  • En 18 países deben tener autorización de sus maridos para obtener un trabajo.
  • En más de 150 paises se las discrimina legalmente.

·      En numerosas sociedades, las mujeres sufren discriminación en relación con los bienes productivos, como el derecho a la tierra y la propiedad. Como consecuencia, solo entre el 10% y el 20% de los propietarios de tierras en los países en desarrollo son mujeres.

·      Por lo general, las mujeres y las niñas, se encargan normalmente de más de tres cuartas partes de los cuidados domésticos no remunerados.
En la consideración del amplio ámbito de afectación y exclusión que venimos revisando, no creemos sea oportuno abordar la cuestión desde la perspectiva de hombres y mujeres exclusivamente, no porque queramos minimizar la relevancia que esta cuestión tiene y con ello diluir nuestros propios faltantes e incumplimientos, sino porque consideramos que abordar estos tema desde la complejidad, nos supone considerar a los otros grupos o sectores que tambien son abocados a la pobreza, la exclusión y la explotación, con lo que tendremos que tendremos que interaccionar en nuestra intencionalidad por redactar una política institucional viva, en constante evoluación.  De acuerdo con el PNUD (2017):
  1. ·      Más de 370 millones de personas de 70 países que declaran ser indígenas sufren discriminación y exclusión en el marco jurídico, en el acceso a la educación en su propio idioma y en el acceso a la tierra, el agua, los bosques y los derechos de propiedad intelectual.
  2. ·      Se calcula que más de 1.000 millones de personas viven con alguna forma de discapacidad y están entre las más marginadas en la mayoría de sociedades. Se enfrentan al estigma, la discriminación y entornos físicos y virtuales inaccesibles.
  3. ·      En la actualidad, 244 millones de personas viven fuera de su país de origen. La mayoría son refugiados económicos que tienen la esperanza de mejorar sus medios de vida y enviar dinero a sus hogares, pero muchos migrantes, especialmente los 65 millones de desplazados forzosos del mundo, se enfrentan a condiciones extremas, como la falta de empleo, de ingresos y de acceso a servicios sanitarios y sociales más allá de la asistencia humanitaria de emergencia. A menudo, sufren acoso, animosidad y violencia en los países de acogida.


Asimismo, la incidencia de la violencia por motivos de género suele incrementar durante las emergencias y después de estas. El género y otros factores sociales, tales como la edad, la discapacidad, el estado de salud –incluidos el VIH/SIDA y demás enfermedades crónicas–, la condición social, o la etnia, determinan tanto el grado de vulnerabilidad de las personas a raíz de las emergencias como la medida en que se ven afectadas por estas, así como el alcance de la intervención y la recuperación.

Las mujeres y los hombres, a distinta edad y condición, tienen muy diferentes necesidades y preocupaciones y recurren a diversas estrategias para afrontar las dificultades. Es importante reconocer estas diferencias e integrarlas en toda medida de intervención en casos de emergencia.

La comprensión de que los hombres y mujeres de cualquier edad, incluidas las personas con necesidades específicas, afrontan distintos obstáculos puede favorecer la elaboración de programas más eficaces y garantizar la satisfacción de las necesidades. Así, es necesario configurar los programas de intervención de emergencia de manera que se atienda las necesidades específicas y diversas de todas las personas. Ello se logra mediante consultas y análisis sobre aspectos relativos a género y diversidad, así como a través de la elaboración y la aplicación de programas que los incorporen. La adopción de una perspectiva de género y diversidad también pone de relieve recursos y oportunidades que sustentan los esfuerzos de reconstrucción y de recuperación.

3.- Replicación inconsciente de patrones heredados
El colonialismo y sus efectos traídos a tiempo presente, no es un periodo superado en nuestra historia colectiva. Basta con mirar los datos estadísticos expuestos u sobre los que se fundamentan otros informes nacionales o suprarregionales para observar que la distancia entre el discurso y la realidad que viven los menos favorecidos, no es tan diferente a los extremos en la conceptualización de racismo propuesta por Fanón, citada por Grosfoguel (2011) y la interseccionalidad entre raza, clase, género y sexualidad propuesta por Lugones (2008).

En la sociedad racista de Fanón se establece una división jerárquica entre las personas, definiendo dos posibles estados: superioridad o inferioridad, en referencia a una línea media que las divide.  Esta línea dada a llamar línea abismal propuesta por de Souza y descrita en Grosfoguel (2011) permite valorar las diferencias desde el método que cada uno de los extremos utiliza para gestionar el conflicto.  pero que a su vez sirve de límite en cada extremo para la réplica recursiva de ese patrón divisional entre sus miembros.  Esta jerarquía, generadora de diferencias, concibe sistemas sociales imperialistas, desarrollados al estilo occidental (eurocéntricas), basadas en clases, capitalistas, neo-liberales y por supuesto patriarcales: propietarias de los medios de producción y de la especulación de sus capitales, que lleva a un replanteamiento de la concepción de la naturaleza de ser humano dependiendo del extremo donde se ubique:
  • ·      Una primera clasificación establecida a partir de la propia concepción de ser humano.  Si se está por encima de la línea, se es humano; implica esto que se posee dignidad, se es reconocido socialmente y posee acceso a derechos y a subjetividad.  Por el contrario, si se está por debajo, se es subhumano o no-humano, condición que no le permite ejercer derechos.
  • ·      Una segunda clasificación, dependiente de las historias coloniales particulares a cada una, establece diferencias de las personas por religión, color, etnia, lengua e incluso cultura.

La división que permite la Línea Abismal, establece para la zona del ser que la gestión del conflicto realiza con métodos por lo general no violentos; a partir de la regulación, la emancipación, concebida como libertad, autonomía e igualdad; mientras que desde la zona del no-ser el conflicto se gestiona desde un campo de batalla abierto, incluso utilizando métodos violentos.
Lugones (2008) explica citando a Quijano que:
“… el poder está estructurado en relaciones de dominación, explotación, y conflicto entre actores sociales que se disputan el control de «los cuatro ámbitos básicos de la existencia humana: sexo, trabajo, autoridad colectiva y subjetividad/intersubjetividad, sus recursos y productos» El poder capitalista, eurocéntrico y global, está organizado, distintivamente, alrededor de dos ejes: la colonialidad del poder y la modernidad. (Pp. 77) 

La colonialidad del poder clasifica a la sociedad en términos de la idea de raza, en los extremos descritos de Fanón, condición que traída a nuestros días y después su constante y preservada expansión, sigue siendo para Lugones (2008) “la expresión más profunda y duradera de la dominación colonial” (Pp. 79), extendida a nuestros tiempos, pero que no se supedita sólo a la raza, sino al dominio de todos los elementos constitutivos del sistema de poder, incluidos la producción del conocimiento., así como la modernidad sistematiza la fusión entre la experiencia colonialista con las necesidades del capitalismo.

3.- Algunas cuestiones por comprender
Según Boff y Muraro (2004) la transformación mutante de lo que dan en llamar la II revolución industrial, alimentada por el cambio climático, la degradación ambiental y otros destructivos fenómenos, coloca a la humanidad en un camino inconsciente de auto exterminio en las próximas décadas, que para ser alterado, debe provocar una transformación; una nueva conciencia, en la forma que las sociedades interaccionan y recuperan principios y valores arraigadas en las formas en cómo se interaccionaba al inicio de la humanidad, cuando aún éramos una especie recolectora, con una clara concepción igualitaria de favorecer no solo el equilibrio y relación con la naturaleza, sino también con la construcción colectiva de la nueva sociedad que requerimos.

Estas transformaciones han sido constantes a lo largo de nuestra historia evolutiva, sin embargo, según Boff y Murano (2014) fue a partir del surgimiento de la civilización urbano industrial, hace unos trescientos años atrás que la sociedad adopto aspectos más complejos de organización e individualizó la conciencia, que pretendemos volver a colectivizar.  El surgimiento de las sociedades cazadoras, son en opinión de estos autores, el momento donde no solo el género masculino surge como dominante, sino el de transformación de las relaciones; se pasó de relaciones solidarias y colectivas, a una de competencia, violencia e individualización.

Estos valores o nociones son el cuidado, sublimemente desarrollado en las mujeres, la solidaridad, el compartir la vida y los bienes de naturaleza.   Estas condicionan la creación y desarrollo de nuevas estructuras socioeconómicas y espirituales.

De la explicación del surgimiento de lo masculino y lo femenino de Boff y Murano (2004) y desde la teoría de la transformación social propuesta por Rianne (2005) existen dos modelos básicos de sociedad: el modelo dominador, conocido como patriarcado, el que supone la autoridad y supremacía del hombre sobre la mujer y un segundo denominado de asociación, en el que las relaciones sociales se basan primordialmente en el principio de unión; de solidaridad, en vez de la supremacía.  En este periodo, “la mujer estaba considerada más próxima a los dioses porque de ella dependía la reproducción de la especie” (Boff y Murano, 2004, Pp. 13) Ambos autores, concuerdan que en el inicio esté segundo modelo era el prevalente, hasta que lo masculino se volvió hegemónico, momento en que el hombre asumió para si el “espacio público” y para la mujer “el privado”.  El espacio público fue recuperado por la mujer a finales del siglo XX, cuando a causa del modelo competitivo “se producen más máquinas que machos… y la mujer representa el 50% de la fuerza de trabajo global” (Boff y Murano, 2004, Pp. 14)

Establecer la diferencia y complementariedad entre los conceptos de género, sexo y sexualidad, es un elemento clave en la pretensión de este escrito, puesto que la libertad de interpretación ha resuelto mixturas de conceptos que tienden a confundir, y convenientemente dar paso a las diferencias y no a las complementariedades que venimos analizando y deseando.  

Según Lagarde (1997) el género es una construcción derivada de la visión feminista del mundo y de la vida, cuya crítica de la concepción androcéntrica de la realidad, lo que busca es la “construcción subjetiva y social de una nueva configuración a partir de la re-significación de la historia, la sociedad, la cultura y la política desde las mujeres y con las mujeres” (Pp. 13)

Hablamos de género (Federación Internacional de la Cruz Roja, 2013) cuando se pretende abordar la discusión de las diferencias sociales, ideológicas, culturales y hasta religiosas entre hombres y mujeres, más allá de su carácter biológico y la evolución de su construcción,  a lo largo de  sus ciclos de vida, dejando de lado la cuestión de poder que subyace en el androcentrismo, que según el diccionario de la Real Academia Española (2014) es la “visión del mundo y de las relaciones sociales centrada en el punto de vista masculino.”  Aunque profundamente arraigado en todas las culturas, estas diferencias sociales cambian con el tiempo y son diferentes entre hembras y machos tanto dentro como entre las culturas.

De ahí que el concepto que buscamos, lo idealizamos altamente incluyente para que considere estas diferencias y considere a todas aquellas personas que son vulnerables a la desigualdad, el daño y la pérdida de los derechos básicos a causa de su género.  De ahí que también hablamos de “diversidad": la aceptación y el respeto a todas las formas de diferencia. Esto incluye, pero no se limita a, las diferencias en: sexo, la orientación sexual, la edad, la discapacidad, VIH, la situación socioeconómica, la religión, la nacionalidad y el origen étnico. (Federación Internacional de la Cruz Roja, 2013)

Cuando hablamos de género, no estamos hablando de sexo ni de sexualidad exclusivamente. De acuerdo con la Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina (s.f) la sexualidad es una entidad compleja, en la que pueden distinguirse diversos componentes: sexo, género, orientación sexual, genitalidad y otros (sensualidad, erotismo, expectativa social).  El sexo es anatómico y divide a la especie humana en dos subgrupos, llamados biológicamente "hombre" y "mujer”.  El género es cultural. Es una construcción compuesta con apariencias, comportamientos, actitudes y roles que la sociedad considera adecuados o esperables en un hombre biológico o una mujer biológica, a partir de su indentidad  genérica.

4.- Un marco de referencia para orientar la política institucional
Pasar de la teoría a la práctica en términos de género y diversidad, sin que implique esto conflictos, confusión y serías incidencias en la cultura organizacional, no sólo es un reto metodológico sino también una condición irrefrenable de gestión institucional para actuar a tono de los tiempos y las realidades país.   Vencer los obstáculos prácticos que la implementación de la política al interno institucional supone, pasa por favorecer y aprender de la empatía, la tolerancia y puesta en práctica de los compromisos morales con la justicia y la sostenibilidad mundial.

Cuatro son los pilares que se hace necesario considerar como fundamento de la intencionalidad que la política de género y diversidad persiga, de acuerdo con lo expuesto por la Federación Internacional de la Cruz Roja (2013). Hemos seleccionado este enfoque, básicamente porque parte de una concepción humanitaria confiable, generalmente aceptada y razonablemente neutral.
·      La política debe asegurar un marco coherente para el reconocimiento del derecho de todas las personas a fraternalmente vivir con dignidad; mismo que sin duda abarca el respeto a la vida y a la integridad de las personas, a la igualdad, a la libertad, al derecho al trabajo y consagrados en la Declaración de Derechos Humanos y a los principios de imparcialidad, neutralidad, independencia, protección y conservación ambiental, conformados en el ideario institucional.
·      Se debe proporcionar acceso a todas las personas a los servicios educativos, de extensión e investigación ofertados por la Universidad, y a las oportunidades de desarrollo personal y recursos de información, sin discriminación por razones de sexo, religión, creencia política, raza, idioma, orientación sexual y cualquier otra causa discriminatoria, a la igualdad de condiciones, al acondicionamiento de la infraestructura y los servicios a las restricciones físicas de los involucrados y a los factores culturales.

·      La Organización deberá asegurar que las condiciones de participación plena, significativa y en pie de igualdad, de todos los miembros de la comunidad educativa, en los procesos de decisión y en las actividades que afectan sus vidas sean una realidad. La participación también exige escuchar a las personas en vez de apenas informarlas de algo y tomar decisiones en su nombre.
·      La seguridad como elemento protector de las personas y sus diferencias, incluye la prevención de la violencia por motivos de género o diversidad, la intervención a raíz de ésta y la protección de los grupos más vulnerables asociados a la actividad institucional.

5.- A manera de conclusión…
La desigualdad es el principal reto al que se enfrenta el mundo contemporáneo, pues es uno de los aspectos más visibles de un problema más amplio y complejo.   A pesar de que el crecimiento económico es evidente, persisten retos profundos que la humanidad en su conjunto no ha logrado solucionar: la pobreza, la degradación medioambiental, el desempleo persistente, la inestabilidad política, la violencia y el conflicto. Vista desde esta perspectiva, la inequidad reduce la sustentabilidad del crecimiento económico, debilita la cohesión social y la seguridad, fomenta el acceso injusto al uso de bienes comunes y el uso de los mismos, perjudica la democracia y mutila nuestras esperanzas de alcanzar un desarrollo sustentable y sociedades pacíficas.
Las recomendaciones descritas en el informe del PNUD (2017) plantean abordar la inequidad desde una agenda integrada multisectorial que examine el problema desde sus diferentes dimensiones y cuente con la participación activa de múltiples partes interesadas, a la búsqueda de una acción conjunta a todos los niveles.  Desde la perspectiva global se recomiendan cuatro ejes de acción que implican: la formulación de políticas universales (por ejemplo, dirigidas al crecimiento inclusivo, no a un simple crecimiento), poner en marcha medidas dirigidas a los grupos con necesidades especiales, construir un desarrollo humano resiliente y empoderar a los excluidos.

Sin embargo, estas acciones no podrán materializarse si no reconocemos que el modelo androcéntrico actual ya no es válido.  Que se hace cada vez más urgente y necesario el empoderamiento de las mujeres en la construcción de un nuevo orden social y asumir los cambios culturales, organizacionales y políticos asociados a un enfoque de género y diversidad más inclusivo, favorecedor de la tolerancia, el trabajo conjunto antes que la competencia y el rescate de los antiguos valores de cuidado, solidaridad y gestión conjunta de los recursos defendidos por Boff.

Reconociendo el importante papel que tienen las mujeres en la preservación de la paz, su capacidad de influencia y acción frente a los retos y desafíos del desarrollo sostenible, esperemos que la replicación de modelos de política y conocimiento favorecedores de la inclusión, el respeto de las diferencias y la abolición de la tradición y las costumbres del colonialismo, fijen rumbo hacia la consolidación de la nueva conciencia planetaria que tendremos que heredar a nuestros hijos. 

6.- Referencias
Boff, L y Muraro, R. (2004) Femenino y Masculino: Una nueva consciencia para el encuentro de las diferencias. Madrid: Editorial Trotta.

CEPAL (2009). Economía y territorio en América Latinay el Caribe Desigualdades y políticas. Santiago: Publicaciones de las Naciones Unidades: Santiago.

Eisler, R. (2005) El cáliz y la espada:  la mujer como fuerza en la historia. México: Editorial Pax.
International Federation of Red Cross and Red Crescent (2013) Strategic framework on gender and Diversity Issues 2013-2020. Geneve.

Grosfoguel, R. (2011) La descolonización del conocimiento: Diálogo crítico entre la visión descolonial y Frantz Fanon y la sociología descolonial de Boaventura de Souza Santos.  Disponible en http://www.boaventuradesousasantos.pt/media/RAMON%20GROSFOGUEL%20SOBRE%20BOAVENTURA%20Y%20FANON.pdf

Lagarde, M. (1997) Género y feminismo: desarrollo humano y democracia en Universidad La Salle (2006) Compendio de lecturas, género, teoría feminista y nuevos paradigmas
Lugones, M. (2008) Colonialidad y Género. Disponible en  http://www.redalyc.org/pdf/396/39600906.pdf

PNUD (2017).  Panorama general Informe sobre Desarrollo Humano 2016: Desarrollo humano para todos. Disponible en http://hdr.undp.org/sites/default/files/HDR2016_SP_Overview_Web.pdf
Real Academia Española. (2014). Diccionario de la lengua española (23.aed.). Madrid: Espasa.
Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina (s.f.)  Sexualidad: ¿De qué estamos hablando? [Sitio Web] Disponible en  http://www.sigla.org.ar/index.php?

Suarez, L. (s.f). Colonialismo, gobernalidad y feminismos poscoloniales.  Disponible en  http://www.ramwan.net/restrepo/poscolonial/13.2.colonialismogobernabilidad%20y%20feminismos%20poscoloniales.pdf